martes, 15 de octubre de 2013

Sueños del más acá

- ¿De qué están hechos los sueños?
- Cierre los ojos y no se me duerma, damita, porque esa es una larga historia pa' contar.
- Tengo sueño, tengo tiempo y te tengo "dentro de mi existencia de cualquier modo", como canta Drexler... soy todo oídos.
- Todo en esta vida, lo lindo y lo feo, se edificó con un sueño como cimiento. Todo lo que vemos, y lo que no llegamos a ver, es la concreción del deseo de alguien... es por ello que dicen que los sueños siempre se cumplen.
- ¿Pero de qué están hechos?
- De ganas de ser cumplidos.
- ¿Y de qué están hechas esas ganas?
- De sueños.
- Entonces... ¿Los sueños están hechos de sueños? (Inclina la cabeza y la apoya sobre la ventana del auto. Mira hacia el cielo, sonríe a las estrellas con la expresión más dubitativa que la noche pudo conocer)
- Si. Pero no serían sueños sin esas ganas de querer que se vuelvan realidad...


Las conversaciones de ruta son de esas situaciones más jugosas que la vida nos regala. Y ni hablar de los sueños, de los anhelos y deseos con los que nos recibe el mundo desde nuestro primer lub-dup del corazón. Desde el instante en el que nos encendemos como chispa dentro de la panza de mamá, nos ponemos en contacto con la inveción humana más poderosa de todas: LOS SUEÑOS.
Mirá que no hablo de las ganas de dormir con las que nacen algunas personas, de ese cansancio acumulado que nos acompaña a más de uno y nos lleva por el mundo de la mano... claramente, estoy hablando de una pulsión de vida, del motivo más sensacional por el que pasamos por cada rincón del universo existencial, de la esencia más pura que se vuelve motor para ayudar a girar al planeta con ganas de seguir.
Pretenciosos, egoístas, compartidos, individualistas, celebrados, libres, motivadores, esperanzadores... tomen la forma que tomen, siempre existieron y lo van a seguir haciendo. No hay tecnología que pueda arrasar con ellos, no hay globalización que los oxide, no hay olvido que los suprima ni muerte que los apague eternamente.
Y están hechos de todo: de ganas, de alegrías, de tristezas, de sonrisas, de empujones, de tropiezos, de caídas, de cansancio, de animos, de perseverancia, de lucha... pero caminan hacia un IMposible en el que las dos primeras letras se aparten de lo posible y cambien su lugar acompañados por una situación o un objeto que de paso a algo tan propio y satisfactorio a la vez: MI felicidad, MI valentía, MI lucha, MI perseverancia, MI meta cumplida. MI convicción de que si existe en MI cabeza, se puede lograr.
Animarse a reír, sería la meta vital. Animarse a luchar, la dama de compañía. Y animarse a vivir, sería abrazar el mismísimo sentido de la vida: SOÑAR, PERSEVERAR, SER FELIZ. Insiste, persiste y nunca desistas...

"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace a la vida más interesante"
Paulo Coelho

martes, 6 de agosto de 2013

A imposible le falta valor

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se volverá blanco, los días se convertirán en años…
Pero lo importante no cambiará, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, habrá una de partida.
Detrás de cada logro, habrá otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve hacerlo.
No vivas de fotos amarillas.
¡Sigue! Aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Y cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero nunca, nunca te detengas

sábado, 3 de agosto de 2013

Empiezo por mí...

Había iniciado una caminata hacia algún lugar cuyo destino desconocía... o no tanto.
Estaba amaneciendo en la ciudad maravillosa, arrancaba una semana comunmente carioca, pero la nostalgia y el cansancio empezaba a abrazar todo a su paso.
La ruta marcaba el norte, pero no precisamente por tierra, el norte en lo alto. El destino enfilaba hacia el famoso 'Cristo Redentor', allá, en la cima del mundo para muchos, la postal tan conocida por otros... para mí, el abrazo que tanto necesitaba recibir.
Mientras el segundero del reloj se deslizaba hacia el futuro, mis ojos inquietos detuvieron su marcha en una escena peculiar.
Mis ganas de no volver a pisar tierra, el enérgico cansancio que sentía, la plenitud de saberme viva y sentirme eternamente joven... todo eso y más se redujeron a un minúsculo abanico de patas de gallo decorando una mirada sólida, un acordeonado ceño fruncido que reflejaba la sublime preocupación de un hombre con la edad del cielo. Como si todo problema se redujera a una combinación de símbolos, números y colores... a una suerte de 'cartas sin marcar'.
Como si por arte de magia me olvidara del dolor de espaldas que te causa dormir en una playa, del resfrío producto de tantos caprichos de la naturaleza, del ardor de mis ojos por no saber aprovechar de ese par de horas en el edén que el común de la gente suele llamar 'sueño' y de una mixtura de sensaciones vertiginosas, resultantes de la nostalgia, la alegría intensiva, el cabeceo somnoliento y las ganas de abrazar al mundo con una nariz de payaso puesta... todo se había evaporado en la nube que pronto iba a envolver nuestra presencia en la altura. Ya me encontraba en el mismo cielo, disfrutando ese presente rodeada de la enterna juventud del alma... entre un mar de caras, algunas lozanas y otras tantas arrugaditas de tanto sonreír o de tanto observar la inmensidad del mundo de la vida.

Y entonces, entre tanta vida, pensé: 'Uno debe ser el cambio que quiere ver en el mundo'. E inmortalicé el recuerdo en mi memoria... empiezo por mí.
"Mi alegría es más grande que mi cansancio"

lunes, 9 de julio de 2012

El riesgo de ser almas gemelas

Me cuesta horrores entender la historia de las almas gemelas, simplemente porque no puede ser tan simple.
Le busco la quinta pata al gato, doy vuelta la hoja, cambio de página, la pongo apaisada o vertical, la levanto al sol, la arrugo y la extiendo... pero aún así no logro encontrarle sentido a todo esto.
No puede ser tan fácil, algo tiene que tener... algún detalle estoy pasando por alto y por no abrir bien los ojos o tener una visión tan hermética, me cuesta horrores todo.
Digamos que de alguna manera estoy tratando de crecer, en todo sentido. Sin embargo, sucede que con tanto invierno en casa no puedo pasar el metro sesenta y tres... es como si mi corazón se volviera diminuto e infantil, como en un principio. Como si no supiera lo que me está pasando...
La vida no puede ser tan simple, el amor no puede ser tan sencillo; sino cuál sería el sentido de complicarse tanto? Si todo fuese color de rosa, el arcoiris estaría extinto y yo tirada en mi terraza llorando hasta que la muerte me separe de las lágrimas.
Hay algo en todo este dilema circense que no me permite siquiera reprocharme... como si una fuerza poderosa me tomara de la mano y haga que continúe mi camino con mis miedos, mis angustias, mis altibajos y mis sonrisas de dolor. Y ahora caigo en la cuenta, que no puede ser tan gris mi vida... y yo no puedo ser tan dejada y permitirme estar así...
Debería tomarme más ratitos como los de esta tarde, en que una fuerza alquimista me levantó de este mismísimo lugar y me empujó hacia el patio con cámara en mano. Se descubren al menos 5 mundos debajo del verde de cada hoja... y en cada flor un universo entero, dispuesto a parar el segundero del reloj y en una suerte de túnel del tiempo, invitarnos a viajar a donde quiera que sople el viento.
No sé si es momento de hablar de duendes, de flores, de hojas, de viento, de cielo, nubes y cisnes... pero ya que empezamos a caminar juntos, tengo que volver a empezar, a reencontrarme con lo que hablé en un primer momento: las almas gemelas.
Resulta que alguna vez en la vida de esta casa, mis abuelos compraron canteros en forma de cisne. No sé bien cuántos habrán sido, pero hoy tuve la oportunidad de encontrarme a uno... o a dos que en su momento fueron uno. Estaban ahí, en una esquina sobre un árbol de pomelos rosa, quietitos y serenos como esperando algo... o a alguien.
Primera parada: la espera... esa certeza de agonía segura o de ansiedad esperanzadora por la llegada de un anhelo. No sé bien que hacía yo ahí ni por qué razón me sentí atraída por esto, pero fui hasta el árbol y, con la fuerza con la que una hormiga transporta en su espalda alguna miguita de pan, tomé a los cisnes por el cuello y los acosté en el piso... claro, ahora eran dos, pero en algún momento fueron un cantero. Los acomodé, intentando formar con sus figuras el típico corazón que se convierte en souvenir en muchas bodas... y ahí empecé a sentir el sin sabor que aún persiste en mí.
Digamos que tanto viajé con la cabeza, que por arte de magia a una mitad del cisne le faltaba una parte del pico, y lo poco que había quedado de él estaba pintado de un rojo fuerte; color que la otra mitad no poseía. También tenía una especie de pestaña larga y, muy abstractamente hablando, una raya debajo de su ojo se convirtió en una especie de lágrima negra... era ELLA.
Desde ese momento y hasta este instante, me da vueltas por la cabeza un sinfín de historias posibles... prefiero pensar que Ella, luego de recibir el mejor beso de su vida... tuvo que dejar partir a su alma gemela. Dejarlo volar, ser libre al viento, al mundo. Quién sabe, no? Lo verdadero es lo que existe en nuestra mente y quizás por alguna extraña razón, esta es mi verdad. Quizás tanto se dejaron consumir por el paso del tiempo, por la rutina y la costumbre, que nunca pudieron ver la cuestión de fondo... lo que existía en la mente de sus corazones. Quizás ella prefirió regalar al viento una poesía interminable, repleta de palabras de lo más profundas que puedan existir en el mundo; y tal vez... es por esa razón que representan una historia para mí hoy, y una historia que contar para cada pareja que pacta su amor para siempre, o para casi siempre. Quizás las historias de cisnes nunca fueron tan perfectas y son como las nuestras, tan imperfectas que se convierten en hitos de nuestra vida... llena de aprendizajes y de errores deliciosos que dejan ventanas abiertas en cada piso del corazón.
Quizás googleando, encuentro la respuesta a mis inquietudes..."Los cisnes, representan el amor eterno. Son monógamos: una vez encuentran su pareja, se unen a ella de por vida, separándose en las migraciones y volviéndose a encontrar, hasta la muerte"
Pero, es más probable que retenga mi historia... y que la escriba a lo largo de mi vida. Quizás encuentre alguien a quien pueda contársela y que con todo el amor del mundo pueda darme alguna respuesta. O quizás ya es momento de erguir la mirada y dar cuenta de lo que existe en mi mente. Abrir las puertas de mi vida sin temer la decepción... 'Ese es el riesgo de ser almas gemelas... el uno no puede vivir sin el otro'

TAKE A RISK.

sábado, 17 de marzo de 2012

Benvenuti

Tu sonrisa se hizo el pan con dulce de mis mañanas
Todavía no sé nombrar este amor que me desarma
Cuando te veo así, panzón y filibustero
lo único que me importa, ahora sí, es llegar a viejo


Te trajimos a un lugar absurdo, difícil y hermoso
lleno de gente que salta a cabecear con los codos
“hay que andar con pie de plomo” dicen las bisabuelas
yo diría que vayas lento y parejo, pero que gastes tus suelas...


Yo daría un brazo por vos, pero a decir verdad,
papá sabe ser muy tonto, mejor...dale la mano a mamá


Vas a ver qué rico el mar, los besos, los amigos
Van a dolerte a veces las muelas, mujeres y olvidos
Mirá bien a los dos lados antes de cruzar la vida
y no te mastiques el viejo cuento de la otra mejilla


Yo que vos no me pierdo ni el fútbol, ni Beatles, ni el tango
De la gente con choferes, yo pasaría de largo...
Si vas a decir mentiras no pierdas la elegancia
Sé compañero en el vino y siempre caballero en las resacas


Daría un brazo por vos, pero a decir verdad,
papá sabe ser muy tonto, mejor... dale la mano a mamá


Y nunca le pongas a nadie la rodilla en la nuca
No te tomés en broma jamás a los hijos de puta
Vas a tener que hacer mucho con lo que haremos de vos
Bienvenido a este lío, hijo de mi alma,
enano de mi corazón...


Daría un brazo por vos, pero a decir verdad,
papá sabe ser muy tonto, mejor... dale la mano a mamá.







Bendito el reloj que nos puso puntual ahí...

"El deseo profundo, el deseo más real es aquel de acercarse a alguien.A partir de ahí, comienzan las reacciones, el hombre y la mujer entran en juego, pero lo que sucede antes, la atracción que los unió, es imposible de explicar. Es el deseo intacto, en estado puro.
Cuando el deseo todavía está en ese estado puro, hombre y mujer se apasionan por la vida, viven cada momento con veneración y, conscientemente, esperan siempre el momento adecuado para celebrar la siguiente bendición.
Así, las personas no tienen prisa, no precipitan los acontecimientos con acciones incosncientes. Saben que lo inevitable se manifestará, que lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse. Cuando llega el momento, no dudan, no pierden una oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico porque respetan la importancia de cada segundo"


Paulo Coelho

martes, 21 de febrero de 2012

Basta de por si acaso, los círculos se cierran a la larga y porque sí..


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes laalegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente...
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú... Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!