Hoy estamos a 81 días del gran evento gran que se trae este
2014… ¡¡¡¡¡¡EL MUNDIAL EN BRASIL!!!!!
Mientras suena de fondo “Wavin’ flag” de los amigos futboleros David Bisbal y K'naan... El tema que a más de uno nos regaló un envión de buena vibra 4 años atrás; cada vez que sonaba en las radios o cortinaba algún spot en el que una pelota girando sobre el verde vibrante de una cancha, te transmitía por ósmosis la adrenalina de sentirte un punto en ese mar de caras que suelen llamar “público espectador”… Aunque en realidad sea mucho más que un simple "mar de caras", que incluso conforman una ola humana de sonrisas y brazos bailarines: es más bien una marea de colores, ojos vidriosos, sensaciones, corazones con taquicardia expectante y pensamientos especulantes, calculadores y ansiosos.
¡Deus! Que complicado se vuelve describir este tipo de situaciones, un tanto imaginarias
o lejanas, pero a la vez tan cercanas y pertenecientes al mismo mundo en el
que vivo, vivís, vivimos.
Claramente, no está en las posibilidades de todos y cada uno, pegarse una vueltita por alguna de las sedes... mucho menos a esta altura, donde no hace ni una semana en que se conoció la noticia (un toque pinchaglobos) de que las entradas para los partidos de primera fase que jugara argentina se habían agotado.
Pero bueno: "Seremos grandes, seremos fuertes"... y sí, porque por suerte no es el fin del mundo ni mucho menos. Y también, por suerte, para aquellas cosas que Mastercard no puede comprar (léase entradas, pasajes, alojamiento, comida, etc) existe algo que muchos conocemos y suele sonar así: "Nos juntamos en casa a ver el partido." Las palabras mágicas que sirven de excusa al estudio, al médico, al peluquero del perro, a la limpieza de casa y demás yerbas... es ¡LA EXCUSA PERFECTA A TODO!
Claro, antes de tomarnos el palo, juntamos la vuvuzela, la bandera, nos ponemos la casaca, nos pintamos la cara con los lápices acuarelables o las sombras para ojos de la abuela, agarramos la billetera y emprendemos el "viaje" que en el camino encuentra bocinazos, trompetazos, cantitos o algún ruido poco usual fuera de estas fechas.
Claramente, no está en las posibilidades de todos y cada uno, pegarse una vueltita por alguna de las sedes... mucho menos a esta altura, donde no hace ni una semana en que se conoció la noticia (un toque pinchaglobos) de que las entradas para los partidos de primera fase que jugara argentina se habían agotado.
Pero bueno: "Seremos grandes, seremos fuertes"... y sí, porque por suerte no es el fin del mundo ni mucho menos. Y también, por suerte, para aquellas cosas que Mastercard no puede comprar (léase entradas, pasajes, alojamiento, comida, etc) existe algo que muchos conocemos y suele sonar así: "Nos juntamos en casa a ver el partido." Las palabras mágicas que sirven de excusa al estudio, al médico, al peluquero del perro, a la limpieza de casa y demás yerbas... es ¡LA EXCUSA PERFECTA A TODO!
Claro, antes de tomarnos el palo, juntamos la vuvuzela, la bandera, nos ponemos la casaca, nos pintamos la cara con los lápices acuarelables o las sombras para ojos de la abuela, agarramos la billetera y emprendemos el "viaje" que en el camino encuentra bocinazos, trompetazos, cantitos o algún ruido poco usual fuera de estas fechas.
Ahora el reproductor dio lugar al tan polémico “Waka- waka” de
Shakira… Una canción envuelta en un entramado de acusaciones por
plagio, pasitos de baile, ritmos saltarines y recuerdos de aquel 2010 que
parece tan añejo. Recuerdos, también, de la última edición de los Carnavales
correntinos… la multicampeona agrupación musical “Samba Total” se
armaba de una batucada para interpretar los acordes waka wakescos para hacer
vibrar al corsódromo entero. ¡¡¡¡La gente vibraba en verdad!!!! Carnaval…
sinónimo de alegría… alegría brasilera!!!
Y quizás sea eso lo que tanto expectativa genera, porque para los que tuvimos la suerte de conocer Brasil o una pizca del país enraizado en alguna persona que falaba em portugues; comprobamos empíricamente que todo aquello que lleve bandera verde-azul-amarilla, es propulsor de buena vibra.
Ni hablar cuando suena una batucada, al caminar por las calles de algún pueblito acogedor, al entrar a un negocio a comprar frango asado e coca cola, al despertar en el hotel y arrancar la jornada con un "Bom día" sonriente... Simplemente se trata, a veces, de agregar el "inho-inha" al final de una palabra y automáticamente se dibuja una diminuta sonrisa en un rostro turista e improvisador. Y si no sabremos los argentinos, lo que es querer evaporar simpatía frente a un "Brasilero, brasilero"... en el fondo, los queremos por ser tan buena onda; muchísimo más ahora que queremos reclutar amigos que quieran alojarnos al menos una noche!!
Y quizás sea eso lo que tanto expectativa genera, porque para los que tuvimos la suerte de conocer Brasil o una pizca del país enraizado en alguna persona que falaba em portugues; comprobamos empíricamente que todo aquello que lleve bandera verde-azul-amarilla, es propulsor de buena vibra.
Ni hablar cuando suena una batucada, al caminar por las calles de algún pueblito acogedor, al entrar a un negocio a comprar frango asado e coca cola, al despertar en el hotel y arrancar la jornada con un "Bom día" sonriente... Simplemente se trata, a veces, de agregar el "inho-inha" al final de una palabra y automáticamente se dibuja una diminuta sonrisa en un rostro turista e improvisador. Y si no sabremos los argentinos, lo que es querer evaporar simpatía frente a un "Brasilero, brasilero"... en el fondo, los queremos por ser tan buena onda; muchísimo más ahora que queremos reclutar amigos que quieran alojarnos al menos una noche!!
El mundial desde el ojo femenino tiene otro tinte, tiene esa mixtura que incluso nos invita a ver un partido de fútbol con rimel y rubor...
Sin embargo y mientras tanto, el resto del mundo te mira torcido y pregunta: ‘Che… tanto por un mundial nomas!?” Pero a ver, yo también pienso lo mismo, pero decime… ¡¿Podés controlar la piel de gallina?! Cada vez que suena el himno, cada vez que a modo de flashback te vas unos mundiales atrás en los que pedías que te den permiso en el colegio para retirarte y mirar partidos con tus amigos. O incluso, verlos en la cancha junto a todo el colegio y gritar goles con las profesoras, los directivos, el personal de ordenanza, los mas chicos, los más grandes... y no se termina más!
¿Podés hacer que desaparezca eso que sentís cuando ves cosas como ésta?:
Sin embargo y mientras tanto, el resto del mundo te mira torcido y pregunta: ‘Che… tanto por un mundial nomas!?” Pero a ver, yo también pienso lo mismo, pero decime… ¡¿Podés controlar la piel de gallina?! Cada vez que suena el himno, cada vez que a modo de flashback te vas unos mundiales atrás en los que pedías que te den permiso en el colegio para retirarte y mirar partidos con tus amigos. O incluso, verlos en la cancha junto a todo el colegio y gritar goles con las profesoras, los directivos, el personal de ordenanza, los mas chicos, los más grandes... y no se termina más!
¿Podés hacer que desaparezca eso que sentís cuando ves cosas como ésta?:
Hay algo que tienen los mundiales de fútbol, que no lo tiene
otro evento en el sistema solar… ese “nosequé” que forma parte de un todo
dividido en el antes, durante y post-mundial. Un todo que durante un mes “paraliza”
a la opinión pública, a veces para bien, y otras no tanto; pero un todo al fin,
que llena bolsillos de buena vibra, de reencuentros, de abrazos, de carcajadas
francas, de ratos compartidos entre caras pintadas, camisetas albicelestes,
gritos, puteadas, picadas, cervezas, asaditos… esos típicos “sabores del
encuentro” tan nuestros, tan innegables y tan inevitables.
Se puede empezar la previa, hoy, a 81 días del tan ansiado
12 de junio en el que el pitido del silbato va a marcar el inicio de uno de
los recuerdos mais grandes do mundo: #Brasil2014
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